sábado, 25 de octubre de 2008

El hombre que ríe ( y por qué no el que llora)

Dos historias claramente marcadas en este cuento de Salinger. El hombre que ríe suena a leyenda, suena a metáfora, suena a alter ego (de algún protagonista, en este caso del jefe). El hombre que ríe puede estar en China, o a la vuelta de la esquina. (¡Qué bueno que así sea!).
Definitivamente tenemos una historia contada desde un punto de vista, el de un niño, situado allá por el año 1928, el cual vive como aventura todo lo que sucede a su alrededor. Tenemos, por otro lado, a todo el grupo de los “comanches”, aficionados al béisbol, quiénes oyen atentamente (y casi a diario) la historia que su entrenador le cuenta en los viajes hasta el campo deportivo. El entrenador (o jefe, como solían llamarle los comanches) está pasando, a su vez, por una situación afectiva que le atañe mucho. Se ha enamorado. Este enamoramiento, el cual se relata a los largo de la historia, tiene ciertos matices, los cuales hacen que en determinado momento, el jefe decida contar el final de su historia “el hombre que ríe”. No sólo quería contar el final de la historia que él mismo había inventado, sino también darle fin a su relación con aquella muchacha. “El hombre que ríe”, puede claramente ser un espejo de su propia realidad (aunque mucho más ficcional, y fantástico), puede querer contar su historia a través de esta leyenda que él relata a los pequeños. Sea cual fuese la cuestión, y si tomamos verdaderamente el caso de que este hombre que ríe no es más que el alter ego del propio entrenador, dadas las circunstancias de su rompimiento amoroso, este hombre no debería ya reír tanto, sino que podría caer en llanto, o al menos sumergirse en una gran pena, algo que demuestre que su amor por la muchacha le había llegado al corazón y que no quería perderla.
Toda la historia la tenemos desde un único ángulo (el del niño relator), y es el quién nos permite adentrarnos en la historia dos, aquella que me dota de sentido toda la historia.

Un día perfecto para el pez banana

Cuenta la historia de un una pareja que decide irse de viaje. La escena primera describe como la mujer de la historia habla por teléfono con su madre, la cual (muy preocupada), le pregunta constantemente por el estado actual de su marido. Éste último, había vuelto de la guerra y traía consigo violentas actitudes que a la madre de la mujer asustaban mucho, no así a la mujer misma. Los desequilibrios que posee el hombre no parecen notorios cuando se halla en la playa con una niña a la cual le cuenta la historia de los peces banana, “los peces bananas tienen debilidad por las bananas. No es una forma de decir. Las bananas hacen salir a flote toda la debilidad de los peces banana” relata el hombre, y aquí puede (o no) leerse una metáfora el cuanto al hecho de que esa debilidad de la que habla el protagonista desemboque en otra cosa, en otra cuestión, la cual redunda en que dicha debilidad deja entrever otras cosas u otras debilidades.
En el artículo de Sandra Russo (publicado en Página 12), ella refiere al hecho de que el protagonista pudo soportar ir a la guerra (de formar parte de ella) pero no soporta hacer de cuenta que no estuvo allí, y creo que esto es lo que se ve demostrado en el desenlace del cuento. El protagonista acaba repentinamente con su vida.
Russo, además hace una analogía con este cuento de Salinger y los sucesos ocurridos el 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, como para darle una mayor vigencia al cuento y define que “el mundo entero-para los norteamericanos- es un pozo lleno de bananas.”
Las dos historias de este cuento se identifican fácilmente, por un lado tenemos el viaje de esta pareja, y por otro, los acontecimientos relacionados con la guerra que involucran a uno de éstos personajes.

viernes, 24 de octubre de 2008

Cuento hecho en clase

Consigna: a partir de 4 papelitos que contienen a) un nombre, b)una fecha, c)un lugar y d)el fragmento de una canción, elegidos azarosamente, escribir un cuento.

a)Ricardo Enrique Bochini
b)1832
c)Parque Lezama
d)"...baila como un terremoto, su cintura me hace temblar,tiene un filin que me vuelve loco,yo no me puedo controlar. No la dejes ir, no la dejes ir ¿por qué?, te lo digo yo
¿quién es? Violeta, y se lleva mi corazón..."

Era una tarde en que el sol estaba que pelaba, ardía, eso parecía no importarle a Ricardo Enrique Bochini, que se encontraba en Parque Lezama jugando al fútbol como en sus épocas gloriosas, pero esta vez junto con su pequeño sobrino al que solían llamarle el colorado.
El colorado empezó a notar que algo andaba mal, su tío estaba como fuera de sí, le había empezado a gritar a una bandada de palomas que sobrevolaba un árbol ombú, y ya casi no le prestaba atención al partido, después cantaba una canción: "...baila como un terremoto, su cintura me hace temblar, tiene un filin que me vuelve loco, yo no me puedo controlar. No la dejes ir, no la dejes ir ¿por qué?, te lo digo yo
¿quién es? Violeta, y se lleva mi corazón...", y lo peor era ese pasito que hacía que mejor no recordarlo.
En las semanas siguientes ya Bochini dejó definitivamente de jugar a la pelota con su sobrino, nos contaba un vecino de Avelleneda que en aquellos tiempos, estaba encerrado en el garage de su casa, que solamente hablaba con su esposa para que le alcance la comida, y que estaba trabajando en un importante experimento.
Su esposa estaba completamente indignada, la relación con él, ya venía mal, desde que Ricardo no hacía otra cosa que ver la saga completa de “Volver al futuro” y comer pickles, con lo del garage la situación ya no tuvo retorno.
Lo que nadie sabía es que Bochini, desde ese oscuro lugar, desde el garage, estaba trabajando en un gran avance para la humanidad, Bochini estaba trabajando en la máquina del tiempo. A través de un Renault 6 con algunos problemas de chapa y pintura, intentaba emular las hazañas que había conocido en la película con el famoso “Delorean”.
Finalmente, llegó el día en que el gran invento estaba listo, Bochini planeaba viajar al año 1832, nunca nadie supo bien porque eligió ese año en particular.
Una vez allí, deseaba conocer como era Avellaneda en aquel entonces, pero un error de la máquina lo condujo hacía la selvática zona de las amazonas.
Estaba desesperado, debía enfrentarse con animales salvajes, y en esa desesperación mató a un tigre que estaba dispuesto a atacarlo, fueron solamente 15 minutos los que Bochini vivió en las Amazonas, enseguida emprendió su regreso a Avellaneda.
Cuando llegó a su casa, esperaba encontrar todo en su lugar, sin embargo algo había cambiado, su esposa, sus hijos, su sobrino, todos estaban a salvo, pero algo andaba mal, y al mirar la camiseta de Independiente advirtió que ninguna de las estrellas que indicaban los títulos del club estaba allí, Independiente nunca había sido campeón, Independiente había dejado de existir.



Fotografía de Ricardo Bochini

domingo, 19 de octubre de 2008

Leyendo a Carver (a través de Piglia)

Para comenzar a trabajar en este ejercicio de lectura, mediante el cual utilizaré los recursos que presenta Ricardo Piglia para caracterizar al cuento en sí, partiré de la premisa de que las historias que escribe Carver son: historias cortas, cotidianas, y que pueden carecer de algún tipo de tensión a lo largo de su desarrollo.
En su cuento ¿Por qué no bailáis?, el autor comienza su escena primera en tercera persona, pero en todo momento se nota que el hilo del cuento mismo está centrado desde su propio punto de vista. Siguiendo lo que nos ofrece Piglia, para hacer un seguimiento de ésta y de cualquier otra historia, este autos nos explica que en el género narrativo (cuento moderno), cuenta dentro de un mismo relato, dos historias. Una de forma lineal, y la otra fragmentada. La más fácil de identificar es la lineal, mientras que la fragmentada puede permanecer oculta hasta el final del relato. La historia dos, es el tema profundo del cuento, en paralelo, encontramos en la historia de Carver una fiel muestra de ello. Tenemos estas dos historias que nos menciona Piglia, las podemos identificar. Ahora bien, puede resultarnos bastante dificultoso el hecho de identificar cual es cual, siendo un cuento con las características que resaltan a Carver como escritor, que es el hecho de escribir relatos breves. Reconozco al leerlo, dos historias que se cruzan, pero si reconozco esto, en verdad me estoy refiriendo a lo anecdótico del relato, y no a las historias en sí mismas. Vuelvo a leerlo, encuentro esta vez las dos historias, creo que acierto en ello, puesto que las puedo leer en paralelo. Todo el tiempo en el relato, se juega con contrastes, por un lado tenemos un comienzo de relato en donde se nota que alguien se ha quedado solo, observa sus muebles, ha habido una especie de ruptura (podemos llamarlo así), y a esto se le opone el hecho de que lo que sucede luego tiene como protagonistas a una pareja, se muestra entonces la soledad y la compañía por un mismo sendero, que por momentos lleva a la confusión de los personajes. Luego tenemos una tensión en el medio, en donde no se comprenden las intenciones verdaderas de los personajes, donde no actúan de modo “normal”, pero en el fondo interactúan de modo tal que logran comprenderse. El desenlace del cuento es aquello que tal vez cueste más hallarle un sentido, puesto que no se comprende del todo a quién le habla el personaje (si a un grupo de amigos, a un grupo de desconocidos… a todo el mundo), es un diálogo abierto a la interpretación del lector, tal vez para poder buscarle un cierre propio a la historia, aunque también, por otro lado, ya tenga dicho cierre.

Pequeñas tarjetas de escritor

“La literatura es, entre otras cosas, un avance laborioso a través de la propia estupidez.”
(Rodolfo Walsh)


“Evidentemente si queremos calificar el modo de escritura o la tentativa que hay en el modo de escritura hacia un uso ampliado de la palabra, es decir, una amplificación de los recursos hacia un lenguaje; si quisiéramos calificarlo de algún modo épico que es lícito usar en el sentido de que las anécdotas y el medio son muy pequeños y entonces vos podés usar un lenguaje grandioso y grandilocuente para historias de chicos que no me lo permitiría quizá si tuviera que escribir una historia épica, entonces tal vez usaría un lenguaje muy reducido.”

(Rodolfo Walsh, en una entrevista concedida a Ricardo Piglia)


"Tú no eres tus personajes, pero tus personajes sí son tú".
(Raymond Carver)


“Cualquier gran escritor, o simplemente buen escritor, elabora un mundo en consonancia con su propia especificidad. Tal cosa es consustancial al estilo propio, aunque no se trate, únicamente, del estilo. Se trata, en suma, de la firma inimitable que pone en todas sus cosas el escritor. Este es su mundo y no otro. Esto es lo que diferencia a un escritor de otro.”
(Raymond Carver)


"Narrar es narrar en un ritmo, en una respiración de lenguaje: cuando uno tiene esa música la anécdota funciona sola, se transforma, se ramifica.”
(Ricardo Piglia)

miércoles, 15 de octubre de 2008

Autoevaluación de mediados de cuatrimestre...

Llegamos a la mitad del cuatrimestre, pero en este caso, con la certeza de que esta no será una de esas cosas que quedan a la mitad, quedan aún varios pasos para dar, pero es un momento oportuno paara hacer un pequeño balance.
Al comenzar el cuatrimestre todavía estaba como con un bolso en la mano, a la espera del viaje que me depararía la escritura y hoy me encuentro en pleno viaje,con el camino al que quiero llegar más claro, aunque aún con algunos interrogantes por resolver.
Me di cuenta que la práctica constante es también parte fundamental del proceso de escritura, no todo es mera inspiración.

"La escritura es un avance laborioso a través de la propia estupidez" y "ese violento oficio de escribir" (Rodolfo Walsh). Despues de todo, eso es la escritura: labor, oficio, y en último lugar, eso que llamamos inspiración.

Desde la experiencia personal, el haber elaborado una entrevista, y una crónica que se desprendía de ésta, fue un hecho que llevó mucho trabajo, y me llevó a comprender la importancia del "otro" dentro de la propia escritura. No habría escritura si no hubiese de quién escribir. Esta participación ( a veces voluntaria y a veces no) de esos otros personajes que uno incluye en sus relatos, entrevistas, crónicas, cuentos, es aquello que le da sentido a lo que se escribe (sea cual sea ese formato).
Observé también hasta el momento en la cursada, que tratamos mucho la noción de "tiempo" en todos los textos que leímos, de esta temporalidad en la que los sucesos ocurren, y pasan a transformarse en un hecho que queda plasmado en el relato. El tiempo les marca un sentido u otro, una manera de posicionarse ante lo que ocurre. Quién está presente frente al tiempo, es aquel que lo puede contar, describir, modificar, hasta transformarlo en un ingrediente más del relato.

martes, 14 de octubre de 2008

Cuando las manos atadas equivalen al silencio

Tienen entre 2 y 18 años. Padecen de sordera (imposibilidad de percibir ruidos exteriores) e hipoacusia (disminución de la agudeza auditiva). Pasan jornadas de ocho horas diarias dentro del establecimiento de Educación Especial nº 505 de Quilmes. Allí, un grupo de docentes trabaja junto a ellos para lograr que puedan expresarse, y fundamentalmente que logren comunicarse. Retratos de esta pequeña comunidad aturdida por ruidos que trascienden lo auditivo.